Casino de baulas
No se debe usar estos fósiles vivientes para nada que no sea la conservación
Freddy Pacheco
fpacheco@una.ac.cr
Catedrático UNA
Cual si se tratara de un juego de póquer o una carrera de caballos, con no disimulada amargura hemos visto en la Internet como se están recibiendo apuestas para la muy promocionada Gran Carrera de Tortugas Baula (http://www.partybets.com/). Si no fuera porque se trata de una especie en peligro de extinción, que ha sido casi exterminada por pescadores inescrupulosos, que en pocos años las han matado en más de 97.000 individuos en el océano Pacífico, quizás el asunto no tendría importancia. Pero se trata del más grande reptil marino, verdadero fósil viviente que sobrevivió a los dinosaurios pues compartía su hábitat, hace millones de años y al que Costa Rica se comprometió a proteger mediante la creación del Parque Nacional Marino Las Baulas.
Desde el momento en que con el patrocinio del Minae, Conservación Internacional y The Leatherback Trust se anunciara esa singular “carrera”, hemos podido demostrar los efectos adversos de los pesados transmisores de señales satelitales que, como una mochila, se han fijado a sus suaves caparazones. Investigadores franceses han podido concluir que su movilidad se disminuye en casi un 20%. Asimismo, y esto es lo que más molesta, el Minae no ha podido justificar el otorgamiento de los permisos para colocar once aparatos semejantes en una quinta parte de las pocas baulas que, al superar las barreras en alta mar, lograron llegar a las playas del Parque Nacional.
Hecho oculto. Y ahora, cual si lo anterior no fuere suficiente para retirar el patrocinio del Minae a la “Gran Carrera”, vemos como no solo se ofrecen en apuestas por Internet, sino que además se oculta a los apostadores el hecho real de que varias de esas tortugas ya han llegado a su destino, por lo que podría pensarse en la posibilidad de manipular los datos a partir de una fuga de la información ya conocida por los organizadores.
Como ya se han realizado en el Parque otros “experimentos” en los que incluso se decapitaron cientos de tortugas recién nacidas, con la venia de las autoridades regionales del Minae, corresponde ahora instar, muy respetuosa pero vehementemente, al ministro del Ambiente, Roberto Dobles, a que tome las acciones que correspondan para acabar con el maltrato que, con el cuento de la conservación, se les ha venido infligiendo. Las baulas demandan la mayor protección; no se les debe seguir usando para otros fines contrarios a ella.